Tigre continental
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Caminando por Lavalle hacia el
Luján, se apreciará al otro lado del río Tigre,
el edificio de estilo Tudor del Buenos
Aires Rowing Club, y poco más allá, el Club Canottieri
Italiani, en un estilo gótico veneciano. El primero fue inaugurado
en 1911, mientras el segundo se construyó en la última
década del siglo XIX, en la Quinta de Vivanco, que pertenecía
a una vieja familia de Las Conchas.
A este lado del río Tigre, en la esquina de Pellegrini y
Lavalle, en una casona donde veraneaba en la Bélle Epoque
la familia Urquiza, hoy funciona el Nahuel Rowing Club, al que le
siguen el Club
de Regatas América y el Club
Suizo. Las vías de mínima trocha que cruzan la
calle Lavalle sirven para llevar los botes de remo hasta el agua.
Tanto el Club Canottieri como el Club de Regatas América
y el Nahuel Rowing Club cuentan en su interior con un restaurante
abierto al público. En la esquina de Lavalle y Paseo Victorica
había otro tradicional club de una comunidad extranjera,
el Teutonia, en cuyas instalaciones funcionan las oficinas de la
Prefectura Naval Zona Delta (el club Teutonia se trasladó
aguas arriba del Luján, a Villa La Ñata).
Desde este punto, donde nace el Paseo Victorica y termina el río
Tigre se encuentra el monumento al remero.
Desde allí se observa, al otro lado del río Luján,
la clásica silueta de estilo anglonormando del Club
de Regatas La Marina. Magníficamente emplazado, el Club
cuenta con un restaurante abierto al público. Al otro lado
del río Tigre, se encuentra el predio ribereño del
Parque
de la Costa.
Continuando el itinerario por el Paseo Victorica se pasa también
delante del Tigre Boat Club (TBC), primer club de remo fundado en
Tigre, en 1888, y que posee un restaurante abierto al público.
Continuando un poco más se encuentra el Rowing
Club Argentino, en un interesante palacio de estilo isabelino.
Una cuadra más allá, en Paseo Victorica 602, está
el Museo Naval de la Nación, ubicado en los que fueron los
primeros Talleres de la Marina, establecidos por el presidente Sarmiento
en la segunda mitad de siglo pasado. El museo merece una visita:
no hay muchos otros museos navales de esta envergadura en muchas
millas náuticas a la redonda. Prácticamente a todo
lo largo del Paseo Victorica hay restaurantes que brindan una variada
oferta gastronómica.
El Paseo Victorica termina donde se levanta y extiende hacia el
Luján el llamativo MAT
(antiguamente Tigre Club), obra del arquitecto francés Paul
Pater (autor de la Embajada de Francia en Buenos Aires y la villa
Ortiz–Basualdo en Mar del Plata). Construido a principios
del siglo XX, inaugurado hacia 1912 y restaurado a principios del
siglo XXI. Desde este punto, al otro lado del Luján se observa
un ejemplo más de las transformaciones de Tigre a lo largo
del siglo actual: la ex residencia de la familia Bullrich (hoy convertida
en recreo), otra casona de veraneo de la Bélle Epoque.
Aquí desemboca el exiguo río de la Reconquista (llamado
río Las Conchas hasta 1954) en el río Luján.
Desde aquí, si se desea completar el paseo, hay otro buen
kilómetro de caminata a través del “paraje histórico”
de Tigre, caminando a lo largo de una calle Liniers que nunca se
aleja demasiado del Reconquista.
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