Cómo crece
el Delta del Paraná
Basta tan solo una mirada, a los
mapas que se encuentran en estas tres páginas, para comprender
el crecimiento del Delta del Paraná durante los últimos
y los próximos 500 años.
En su largo recorrido, el Paraná arrastra en su caudal algo
menos de 200 mg de sedimentos por litro/año (es uno de los
ríos más caudalosos del mundo). Esto adquiere su real
dimensión si se considera la masa de agua que se desplaza
por su lecho (alrededor de 18.000 m3 por segundo y a veces, durante
crecidas extraordinarias, 50.000 m3 por segundo). Por ello, el conjunto
de islotes se expande en todo su ancho sin pausa aguas abajo, en
dirección a Buenos Aires, a razón de 100 m por año.
Esta es una de las circunstancias que determinó que la actual
Buenos Aires se encuentre donde está. Don Pedro de Mendoza
había asentado la primogénita Santa María del
Buen Ayre a orillas del Riachuelo de los Navíos (más
tarde río Luján), en algún punto alto entre
Campana e Ingeniero Maschwitz, próximo a Belén de
Escobar (plano A). Pero cuando, después de ser despoblada
en 1541, el capitán vizcaíno Juan de Garay vino de
Asunción y de Santa Fe a refundarla en 1580, no halló
más la desembocadura primitiva del Luján en el Río
de la Plata. Al ver que en su permanente movimiento las islas habían
tapado la boca, Juan de Garay decidió asentar la ciudad unos
50 kilómetros más cerca del océano (ciudad
de Trinidad, puerto de Buenos Aires). En la actualidad el Delta
sigue creciendo y presenta la configuración que observamos
en el plano B.
En los últimos cinco siglos se formaron más de 2.000
km2 de islas nuevas. Las estimaciones son que, año tras año,
160 millones de toneladas (cerca de 500.000 t/día) de sedimentos
descienden por el Paraná. De este total, 25 % provienen del
Pilcomayo, 50 % del Bermejo y, el 25 % restante, de una gran cantidad
de diversos tributarios.
El avance del frente del Delta, determinado por el aporte continuo
de sedimentos, asegura su desarrollo por siglos y se encuentra condicionado
por la rocosa costa uruguaya y la descarga del río Uruguay,
que le han impuesto un límite a su crecimiento en esa dirección.
El frente del Paraná de las Palmas (dividido en los sub-frentes
norte y sur) vuelca la mayor parte de sus sedimentos hacia la costa
argentina. La tasa promedio de avance era alrededor de 100 metros
por año durante el siglo XIX, pero el sub-frente sur ha disminuido
esa tasa a la mitad durante el siglo XX.
El crecimiento natural del Delta, sin intervención de la
mano del hombre para impedirlo, continuará sin interrupción.
Las estimaciones indican que, para el año 2200, el avance
del frente del Delta se encontrará a la altura de la avenida
General Paz y que, alrededor del año 2500, habrá islas
frente a la actual Ciudad de Buenos Aires (ver plano C).
Nota: En el mes de septiembre de 2000, tras la aprobación
realizada durante la 16ª Asamblea Anual del consejo Internacional
de Coordinación de la UNESCO en París, la segunda
y tercera sección de Islas del Delta (un territorio de más
de 90.000 hectáreas con un crecimiento adicional permanente
de tierras aluvionales) fue declarada Reserva de Biosfera.
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